Partiendo de ahí, pensé en cargar de sabor la partes más sabrosas del bicho, cabeza y cola, dándole un tratamiento de plancha lento, muy lento, de aproximadamente 30 minutos. Al cuerpo, lo hemos respetado. Se le mantiene su calidad de crudo, toda su textura original, sin intestino, aplastado como un carpaccio, que finalmente convertimos en ravioli, al rellenarlo de "mantequilla " y escarcha de aceite virgen extra. Por fuera, un toquecito de polvo seco de aceite, y una lágrima de la esencia de crustáceos que tanto me gusta. El resultado, en la foto. Que pena que las fotos no huelan.
BUEN PROVECHO!!!
SALAMANCA GASTRONÓMICA YA!!!
Pd. Ampliad las fotos por favor, merece la pena.
como yo he tenido la suerte de probarlo.....mejor k las fotos no huelan....porque es una maravilla....y merece la pena ir a probarlo
ResponderEliminarSALAMANCA GASTRONOMICA, YA!!!!!!!